viernes, 22 de febrero de 2013

Oaxaca (léase "guajáka")



Oaxaca ha sido desde que llegué a México el gran destino por hacer. Rodeado siempre por las mejores críticas y promesas de un viaje increíble, por un motivo u otro permanecía siempre fuera del ángulo de tiro de este güerito. Hasta el pasado puente de Febrero, en que el día de la Constitución mexicana me dio por fin chance para lanzarme hasta allá.


Oaxaca de Juárez es el nombre de la capital de uno de los estados más pobres de toda la república (junto con Chiapas), lo cual contrasta con el hecho de poseer dos de los municipios más ricos de todo el país (el resto repartidos entre Nuevo León y DF principalmente). Este punto aparentemente aleatorio, da pie a mi sensación más marcada en el viaje: el tremendo contraste que en esta ciudad puede encontrar el turista, llevado de la mano y a pocas cuadras, del turismo más elitista a la tradición más arraigada, humilde y –quizás- auténtica. Espero que a lo largo de las próximas líneas lleguéis a intuir cuál me conquistó.
 

Para tomarle la temperatura a una ciudad pocas cosas resultan tan convincentes como los mercados, pues pocas grandes ciudades carecen de uno que valga realmente la pena. En pleno centro histórico, el mercado del 20 de Noviembre se divide en 2 edificios, uno más enfocado a la elaboración de alimentos, y el otro a las artesanías; aunque en ambos se pueden encontrar los productos más representativos del estado. Iniciar el día con una visita al mercado –con desayuno incluido- debería ser un requisito obligado (al menos un día) si se visita esta ciudad. Allí, un rico chocolate con su pan de yema y mantequilla podría ser una opción más mañanera, pero también están disponibles los moles con sus enchiladas, el tasajo (carne ligeramente salada, como la cecina mexicana), las quesadillas de chapulines (pequeños saltamontes deshidratados), los chiles rellenos, y -como no- las famosas “tlayudas”. Las “tlayudas” podrían considerarse -como decía un amigo sueco que residió aquí varios meses- las pizzas oaxaqueñas (y que no me mate nadie que me oiga). Son tortillas de harina de gran diámetro que una vez tostadas en el comal, se embadurnan de frijol, queso y todo lo que a ustedes les pueda venir a la mente, aunque de preferencia productos típicos de la zona. 

   

Tras un rico y pantagruélico desayuno, es más que recomendable dar una vuelta por el centro histórico, ya sea por el zócalo y sus múltiples tianguis (puestecillos de ropa y comida en la calle), las inmediaciones del templo y el exconvento de Santo Domingo, o perdiéndose por las múltiples galerías de arte y museos de la zona.


Perteneciente a la orden de los dominicos, el templo y exconvento han sido escenario de varios sucesos importantes en la historia de México, y es uno de los ejemplos más imponentes del barroco mexicano. Su profusa y significativa decoración es fruto sin embargo de la restauración llevada a cabo en 1938, tras el expolio al que fue sometido al destinarse a usos militares durante la Guerra de Independencia de México, y no fue hasta la presidencia de Porfirio Díaz que recuperó su uso original. A día de hoy, el templo sigue usándose para servicios religiosos, pero el exconvento es un importante museo donde se exponen gran parte de los hallazgos de la cultura mixteca y zapoteca encontrados en Monte Albán. El amplio y precioso patio a la espalda de estos dos edificios, es actualmente el jardín botánico de Oaxaca, cerrado al público durante mi estancia al estar reservado para una boda. Una autentica lástima.

   

Saliendo de la ciudad, y sin necesidad de alejarse mucho, se encuentra Monte Albán, uno de los sitios arqueológicos más impresionantes de la república. El principal motivo de esta atrevida afirmación es para mí su inigualable ubicación, ya que se encuentra en la cima de un cerro en el centro de los valles centrales de Oaxaca. Esto como bien se podrá imaginar, atendió principalmente a motivos estratégico-defensivos, pero esta plataforma aplanada artificialmente (con unos niveles de perfección en los desniveles (o ausencia de desniveles) que a día de hoy aún sorprende para una superficie tan extensa) es un mirador excepcional que da un increíble telón de fondo a todas las edificaciones. Gracias a sus fuertes lazos con Teotihuacán, este enclave de la cultura zapoteca levantado en siglo V a.C., alcanzó su punto álgido alrededor del 350 d.C. y su declive y posterior abandono aproximadamente en el S.VIII d.C., aunque años después fue ocupado por los mixtecas hasta la llegada de los españoles. Actualmente, convertido en polo turístico, debemos en gran parte su buen estado y todo lo que conocemos de él, a las importantes labores arqueológicas realizadas desde principios del S.XX.


Coyotepec es otro destino muy interesante, sobre todo si se hace una escala en el taller de “Doña Rosa”, la descubridora de la técnica que confiere a este material su característica apariencia de color negro brillante.  En esta zona es donde surgió el “Barro Negro” que es como se conoce un tipo de cerámica muy característica tanto por su color y brillo natural, como por los peculiares diseños que se le dan, especialmente aquellas figuras que son arañadas, punzadas y horadadas formando celosías geométricas. Como antes comentaba, sus características propiedades visuales no se conseguirían si no fuera porque antes de ser cocida, se somete a la pieza aún húmeda a un pulido manual con piedra de cuarzo, lo cual cierra casi por completo el poro, consiguiendo que lo que otrora hubiera sido una pieza grisácea y mate, adquiera su color negro y brillo tan conocido. Curiosamente este tipo de artesanía es relativamente reciente, pues no fue hasta 1950 cuando Doña Rosa descubrió este paso imprescindible que implica el uso del cuarzo. (fuente de la segunta foto)

 

Oaxaca también es el hogar de los alebrijes, especialmente si se visita Arrasola. Sobre estas coloridas figuras ya se habló en este blog, y debo decir que quizá en este punto pecamos un poco de “turis”, ya que el taller al que nos llevaron tenía alebrijes que si bien no eran de mala calidad, su precio podía equipararse (e incluso superar) los que pueden encontrarse en el DF, y no había ninguno que se pudiera considerar excepcional. Seguiré buscando –con más tino espero- esos alebrijes impresionantes que hay en San Angel, esperando encontrar precios más asequibles.

 

Y como no, llega la hora de reponer fuerzas, y ya más entrados en el día, ayudar a la digestión “mojando” las viandas en un típico mezcal de la zona. El mezcal –como ya se comentó aunque de forma muy rápida- se obtiene de la destilación de la piña del agave o maguey, al igual que el tequila (De hecho el tequila –hablando con propiedad- se puede considerar un tipo de mezcal, elaborado exclusivamente con agave azul). Luego, dependiendo del tipo de agave (se pueden emplear hasta 50 de las 166 especies conocidas, siendo la más común para este producto la “espadín”), la zona y el proceso de destilado, podremos encontrar tantas variaciones y matices como queramos. Esto en Oaxaca nos lleva de nuevo a esa dicotomía que antes comentaba, en la que la tradición en cierta manera se pelea con el lujo mal entendido. Muy en boga desde hace relativamente poco tiempo, el mezcal está conociendo un resurgir similar al que vivió el tequila hace unos 15-20 años. Esto hace que un producto que hasta hace no mucho era denostado, a la fecha cuente con nuevos adeptos día tras día, provocando por un lado la refinación del proceso y que sea mucho más accesible al público general un producto de buena calidad, pero también dando pie al abuso tan de moda en estos días, y que suele venir acompañando de apelativos como “premium” o “exclusivo”, con degustaciones, catas o incluso “experiencias y sensaciones” donde antes simplemente había un humilde vaso con su humilde –pero buen- contenido. Entre tanto ruido y fanfarria, el exceso llega a su cúspide en lugares como “La mezcaloteca”, donde si bien el producto y la presentación es muy interesante, uno empieza a plantearse su racionalidad entre demasiado teatro y pose al servicio final de unos márgenes comerciales sólo posibles al abrigo del snobismo más recalcitrante. ¿Son experiencias que hay que probar? Posiblemente no esté de más siempre sabiendo a lo que se va, no en vano y si se puede, conviene ver las dos caras de la moneda, porque se pueden encontrar productos realmente llamativos. Pero a la mera hora, un servidor pasó muchas y mejores horas disfrutando de una oferta y un producto más campechano (aunque sin perder de vista la calidad), en “La casa del mezcal”, ubicada –como no- en uno de los laterales del mercado 20 de Noviembre.


Con esto por hoy se despide este güerito. ¡Hasta la próxima!.

jueves, 24 de enero de 2013

Tamborrada 2013



En la noche el 19 de Enero, se va arremolinando la gente en la plaza de la Constitución de Donosti, esperando que con la izada de bandera inicien las fiestas grandes de la ciudad. Y en centro, mirando al balcón y divididos entre tamborreros (tambor) y cocineros/aguadoras (barriles), se encuentran los grandes protagonistas de estas fiestas: los participantes de la tamborrada. Estos, al sonar las campanadas que dan paso al día 20, arrancan a tocar la Marcha de San Sebastián, y ya no se detienen hasta 24 horas después.

¿Y qué pinta esta introducción si yo estoy en México diréis? Pues porque en el DF hay un centro vasco que cada año en estas fechas también prepara su versión de la tamborrada, y como no podía ser de otra forma y aquí un amigo le entra a todo, pues este güerito tuvo la idea de participar (¿A un lugar con txoko como no me iba a apuntar yo?).


Cabe decir que en este caso se tocaron 8 composiciones dos veces. La primera exclusivamente los participantes (rigurosamente disfrazados de cocineros), seguida de una segunda vuelta en la que todos los comensales –baquetas/palillos en mano, gorro de cocinero en la cabeza- acompañan llevando a otro nivel el concepto de cena que normalmente se disfruta cada semana aquí. 

Ahí os dejo alguna foto tanto del entrenamiento como de la gran noche, y con esta breve entrada (propiciada por las preguntas de ver fotos mías en tan curiosa pose) a ver si voy reviviendo poco a poco el Puro Albur, que ya hacía un tiempecito que no caía entrada nueva.



Hasta la próxima, que uno se despide al son de los palillos sobre el tambor.
Agur! (Hasta luego!)

lunes, 9 de abril de 2012

Baja California Sur


“La Baja” (nombre con que se denomina la Baja California) es uno de esos lugares perfectos para lanzarse a un “road trip”, recorriéndola en toda su longitud entre desiertos, sierras, mares y océanos, parando a descansar en increíbles pueblos y ciudades. Lástima que para eso haga falta tanto tiempo (de 2 a 3 semanas), pues disponiendo solamente de los días festivos de la Semana Santa (también conocidos como “Spring Break”), me tocó acotar mucho el viaje a La Paz y los Cabos.

Para poder entender de dónde viene el nombre de “Califonia” debemos tener en cuenta tres factores:

El primero consiste en que pese a que se atribuye el descubrimiento a Hernán Cortes, fue un subalterno suyo (Fortún Jiménez) quién -a bordo de una expedición encargada por el primero- pisó por vez primera dicha península, creyéndola una isla.

El propio Cortés capitaneó la siguiente expedición, que el 3 de Mayo de 1535 desembarcó en la bahía de lo que hoy es La Paz, intentando infructuosamente establecer una colonia, impedida primero por las dificultades de abastecimiento y finalmente por mandato directo del virreinato.

Y finalmente, se toma como versión más plausible que el nombre de California provenga de la novela “Las Sergas de Esplandián” de Garci Rodríguez de Montalvo. En dicha novela, que contó con gran popularidad en la época, se menciona una isla de fantasía con dicho nombre, y es por ese carácter fantasioso y una gran carga de recochineo y enemistad con Cortés, que se empezó a llamar así a las tempranamente abandonadas tierras recién descubiertas, en clara alusión al fracaso de Hernán Cortés.

La Paz, base del viaje y capital de Baja California Sur, es una ciudad que crece en torno a su malecón, principal punto turístico de la ciudad. Zona especialmente reputada por sus mariscos, ofrece en restaurantes como “El Bismark-cito” o “el Moyeyo’s” citas ineludibles con los tacos y cockteles de marlin, camarón, pulpo o mantarraya, disfrutando de una helada cerveza “Pacífico”.

De gran belleza son también sus playas, como la del Coromuel o la de Balandra, con el famoso hongo o copa de la Balandra: una formación rocosa de aproximadamente 3 metros de alto, y que se estrecha en su base hasta los 40 cm en un fascinante ejercicio de equilibrio que han provocado siglos de erosión del mar. En las playas de aquí se recomienda siempre tener la precaución de andar arrastrando los pies, evitando así pisar alguna de las numerosas mantarrayas que se esconden en la arena.

Para bajar a los Cabos de San Lucas desde La Paz se pueden tomar dos rutas: la nueva y la antigua. Por la nueva se pasa a mitad de camino por “Todos Santos” el pueblo en que se encuentra el Hotel que The Eagles puso en el mapa con su canción “Hotel California” y que se hacía eco de una antigua leyenda. Por la carretera antigua se pasa por varios pueblos costeros como Los Barriles o varios de los Cabos, entre los que destacan el de San Jorge y San Lucas. Pero lo más impresionante por ambas rutas son los paisajes donde se entremezcla el desierto y sus cactus en flor, con la costa del Pacífico (si vas por la vía nueva) o del Mar de Cortés. Parajes tan impresionantes como rudos y hermosos.


Los Cabos es uno de los destinos turísticos más típicos de México, ya que gracias sus parajes y eventos naturales, han hecho que este tramo de 32 km que cubre desde San José del Cabo (cabecera municipal) hasta Cabo de San Lucas (ciudad más importante) se pueble de lujosos hoteles.

De esos parajes naturales, destaca el famoso Arco, lugar donde se unen el Mar de Cortés con el Océano Pacífico. Envuelto en este grupo de formaciones rocosas que se disgregan de la tierra mar adentro, podemos encontrar también las playas hermanas del matrimonio y el divorcio (nombradas de tal forma en función del agua en que se bañan, ya sea el movido Pacífico o el más tranquilo mar del Golfo). Todo esta zona se encuentra poblada por una rica fauna marina que incluye leones marinos y -poco después del invierno- las famosas ballenas que se acercan a esta costa desde Alaska a aparearse y dar a luz (ya por Semana Santa son pocas las que quedan y metidas muy mar adentro).

Pero a falta de ballenas, en pleno “Spring Break” los Cabos se llenan de estadounidenses (aka gringos) deseosos –sobre todo los más jóvenes- de desfasar a golpe de “yardas de alcohol” en antros como el Squid Roe o Cabo Wabo. Toda una experiencia que si embargo no tengo mucha prisa en repetir.

Con esto se cierra una nueva oportunidad de seguir conociendo esta extensa, variada e impresionante República de México. Me quedo con ganas de poder hacer este Road Trip como se merece, dedicándole el tiempo y los kilómetros suficientes, pero eso ya será en otra ocasión. Con esto se despide este güerito, hasta la próxima!.

jueves, 22 de marzo de 2012

Terremoto

Hola hola,

El pasado día 20 se vivió en México un terremoto que por su magnitud se situó en segundo lugar de los vividos aquí, justo por detrás del famoso y devastador sismo que azotó con violencia el país el 19 de Septiembre de 1985. Así que en un intento por enterarme bien tanto de la jerga habitual en estos casos, como de la historia del país, me he pegado unas buenas lecturas que aquí os resumo:

En primer lugar empecemos por lo que es un sismo o terremoto: es una sacudida del terreno que ocurre por el choque de placas tectónicas, y la liberación de energía en el curso de una reorganización brusca de materiales de la corteza terrestre, cuando estos superan el estado de equilibrio mecánico. El punto en el interior de la tierra donde se produce este movimiento se denomina “hipocentro”, mientras que el área vertical a éste sobre la superficie (primer lugar donde se siente y donde con mayor intensidad repercute) es el “epicentro”.

Estas sacudidas se propagan en tres tipos de ondas:

- Ondas primarias o movimiento “oscilatorio”. Son las ondas más rápidas (8 a 13 km/h) y las ondas se propagan en el mismo sentido que la vibración de las partículas, y atraviesan tanto sólidos como líquidos. Esto provoca que se produzca un balanceo que se asemeja a si nos movieran de un lado a otro.

- Ondas secundarias o movimiento “trepidatorio”. Más lentas (4 a 8 km/h), su propagación es perpendicular al sentido de vibración de las partículas, atravesando únicamente sólidos. La sensación es la misma que si los objetos fueran lanzados al aire.

- Ondas superficiales. Son el resultado de la interacción de las 2 anteriores, resultando las de propagación más lentas (hasta 3,5 km/h) pero siendo las más dañinas. Se propagan a partir del epicentro y son similares a la olas que se forman en la superficie del mar.

La forma de catalogar los sismos más habitual/popular se pensaría que es la escala de Richter. Ésta escala, creada en California en 1935, surgió con el propósito de separar el gran número de terremotos pequeños en la zona, de los mayores y menos frecuentes. Para ello se tomó como referencia una escala de magnitud estelar que describe el brillo de los objetos celestes, y cuyo principal atractivo era su cualidad de crecimiento logarítmico y no lineal (la relación de un nivel con el superior es exponencial) en la medición de la energía liberada por el sismo.

Pero la escala de Richter tiene el problema de que a partir de niveles elevados se satura y todos los terremotos reflejan magnitudes similares. Es por esto que en la actualidad se utiliza “La escala sismológica de magnitud de momento”, introducida en 1979. En los medios es más popular la de Richter -atribuyéndosele los números al reportar temblores- cuando en realidad suele ser la de magnitud de momento. Para los temblores de magnitudes menores esto no constituye error ya que los parámetros empleados en ambas escalas coinciden, pero por eso cada vez más se utiliza el término magnitud a secas, y somos nosotros los que le ponemos inconscientemente el apellido.

Terremo del 85

En México es habitual que los epicentros de los temblores se sitúen en la costa del Pacífico, especialmente cerca de los estados de Michoacán y Guerrero. Si bien el del 20 de Marzo de 2012 fue en el estado de Guerrero, el del 85 se situó en el estado de Michoacán (contiguo y al norte de Guerrero), muy cerca del puerto de Lázaro Cárdenas. Su magnitud fue de 8,1 y empezando a las 7:19 am se prolongó durante algo más de dos minutos.

Las consecuencias más desastrosas se registraron en el Distrito Federal, donde los últimos números hablan de 10.000 muertos. Se tuvo que utilizar el estadio de béisbol del Seguro Social para acomodar y reconocer los cuerpos.

Los daños materiales fueron importantes, no ya sólo durante el temblor, sino a través del tiempo pues varios edificios que aguantaron en pie tuvieron posteriormente que ser derribados por los daños que había sufrido su estructura. Es curioso resaltar que los edificios más afectados no eran los más antiguos –mejor preparados para elevarse sobre terrenos arcillosos-, si no edificios relativamente nuevos que por motivos de corrupción y mala planeación, no habían tenido en cuenta esta característica del terreno y tenían claramente especificaciones inferiores a las que figuraban en contrato.

La electricidad sufrió graves cortes que 3 días después aún no se habían restituido más que en un 38%. El suministro de agua también se vio afectado, en parte por los daños en la infraestructura, y en parte por las alertas de sanidad por presencias de sangre en las muestras de agua potable. Así como las comunicaciones, principalmente con el extranjero.

A los problemas habituales en estos casos, hubo que sumar la reticencia del gobierno Federal (de Miguel de la Madrid) en un comienzo por recibir ayuda del exterior, ayuda que no se aceptó hasta que reconocieron la impotencia de los medios ante la magnitud del desastre. Frente a este hecho y en parte debido a él, la respuesta civil en cambio fue inmediata, y pese al alto grado de improvisación, de gran ayuda.

A raíz del temblor, se creó un Sistema de Alerta Sísmica (SAS) que recorre la conocida como “Brecha de Guerrero” desde 1991, y que desde sus 12 estaciones sísmicas, avisan de todo temblor superior a una magnitud 5, llegando el aviso con hasta 60 segundos de antelación de la llegada del temblor a la Ciudad de México

miércoles, 21 de marzo de 2012

1 añito

El día 18 de Marzo de 2011, a eso de las 18:15 aterrizaba en el D.F. un servidor. Mucho ha llovido desde entonces, y aunque el objetivo original de esta bitácora era el de poder transmitir a los que estaban al otro lado del charco mis impresiones, descubrimientos, vivencias e intenciones; varias entregas después también se ha convertido en un plano a lo largo de ya más de 365 días, en los que sin entrar en detalles –muchas cosas quedan premeditadamente fuera de este tintero- se puede ver una hoja de ruta en la que no puedo si no darme cuenta de lo mucho que tengo que agradecer: A los que están y a los que estuvieron, a los que han hecho todo esto posible, y a los que aún en la distancia forman parte de esta aventura apoyándome, escuchándome, estando a su manera ahí. Gracias a todos.


1 añito ya (y los que te rondaré morena) alegremente cantando: Viva México cabrones!!!

lunes, 12 de marzo de 2012

En el diario "El Universal"

Casualidades de la vida, el Güerito ha salido hoy en el diario "El Universal". Os adjunto el enlace a la noticia y os transcribo el mail que le envié a Ana Anabitarte, la periodista que firma el artículo.
Aquí adjunto el enlace al artículo, y más abajo la imagen de la versión en papel donde incluye fotos:

http://www.eluniversal.com.mx/internacional/76907.html

Hola Ana, te cuento un poco mi historia:

Madrid:

Yo soy un chico de Madrid, nací y -hasta venir a México- viví allí toda mi vida. Actualmente tengo 30 años (soy del 82) y estudié la carrera de arquitectura en la Universidad Politécnica de Madrid.

Durante mis años de estudiante, en plena bonanza económica y especialmente del ladrillo, el trabajo abundaba y los becarios dentro de los estudios éramos muy demandados: amparados en contratos del COIE (la bolsa de trabajo de la Politécnica), las empresas sólo cotizaban un 2% de nuestro sueldo, por lo que podían ofrecer condiciones muy interesantes: yo he cobrado entre 900 y 1100 € por trabajar media jornada (5-6 horas). Huelga decir que durante los 3 últimos años de mi carrera (2005-2008) compatibilicé los estudios con trabajos a media jornada, ganando una importante experiencia con una calidad de vida no muy habitual en estudiantes de mi edad de otras carreras.

Como antes te comentaba, eran tiempos muy buenos en el sector de la construcción, y lo habitual era que a través del boca a boca entre amigos, se pidiesen de forma continuada más y más becarios desde los estudios. En una carrera donde además de la experiencia cobra mucha importancia el reparto de responsabilidades (quién visa y firma el proyecto), muchas veces el mismo trabajo lo podía sacar adelante un estudiante de últimos cursos que un titulado en sus primeros años. Si tenemos en cuenta que los segundos operaban habitualmente como autónomos, a igualdad de condiciones las prestaciones para un estudiante eran mucho más atractivas. En muchas ocasiones, sólo la mayor cantidad de horas que podían trabajar, marcaba la diferencia entre un becario y un titulado.

En la traca final de la burbuja no era muy consciente de esto, pero cuando el trabajo empezase a escasear este esquema haría mucho daño dentro del colectivo, sobre todo a los jóvenes que título en mano buscábamos iniciar una nueva etapa profesional.

En 2008 dejé de trabajar para centrarme en mi Proyecto de Fin de Carrera (PFC), el cuál entregué en Enero de 2009. Ya era un arquitecto y tras un par de meses de descanso empecé a pensar qué hacer con mi futuro. Durante los primeros meses y mientras se definían opciones más concretas, me asocié con varios compañeros de la carrera para hacer concursos públicos, tanto nacionales como internacionales. Estas asociaciones se convirtieron a la larga en “Af4 estudio”, que estaba formado por 3 recién titulados y un antiguo jefe de uno de nosotros, que nos apoyaba en concursos donde se tenía que certificar mayor experiencia profesional. Fueron meses de cierta incertidumbre en los que trabajos puntuales nos ayudaban a salir adelante, pero sin dejar mucho para el camino.

Durante el verano, mi socio Alex y yo decidimos apuntarnos a un Master que iniciaría en Octubre, el mío de Gestión de Proyectos (o como se dice de forma más pomposa “Project Management”). En los comienzos del master tuvimos conocimiento de un concurso de vivienda para 19 unifamiliares en Boadilla del Monte -promovido por una cooperativa- y en el que participaban entre otros profesores de nuestro propio master. En Enero de 2010 nos comunicaron que habíamos ganado el concurso, así que los siguientes meses fueron frenéticos: trabajando desde temprano en el proyecto, y asistiendo de 18 a 22 a clase. Era nuestro primer gran trabajo, así que tampoco aspirábamos a hacernos de oro, pero tampoco nos podíamos quejar, pocos arquitectos por debajo de 30 años tenían la posibilidad de hacer una obra de 6500 m2 construidos firmada por ellos. En este caso el trabajar con un arquitecto con algo más de experiencia también fue un importante apoyo, y un empujón definitivo para obtener el encargo.

México:

Yo desde los últimos cursos de carrera siempre había pensado en salir fuera a trabajar, siendo mi primer objetivo Londres. La crisis se encargó de posponer esta inquietud: dos amigos míos estaban en Londres cuando estaba en el tramo final de mi PFC y se tuvieron que volver. Uno porque no encontró trabajo tras 3 meses de búsqueda in situ, otro que tenía trabajo porque le despidieron. El primero de ellos terminó siendo mi socio, con el que hice el master y con quién realicé el proyecto de las viviendas.

Terminando el proyecto de Ejecución de las viviendas, empezamos a notar con toda su crudeza la crisis del sector, resultaba muy difícil encontrar encargos. A esto había que sumar mis ganas de empezar a ganar experiencia en lo que había aprendido en el master, lo que decidí aprovechar para rescatar mis viejas ganas de salir fuera a probar suerte.

Así que empecé a mover el cv. Mis principales objetivos eran Londres, Estados Unidos, México y Dubai (dos grandes si bien de capa caída, y dos emergentes que despuntaban con fuerza, sobre todo la primera). Por suerte para mí, poco antes de conseguir la oferta para México, me llegó una propuesta en Madrid que pasé a mi socio no sin cierto reproche por parte de mis padres, con quienes aún vivía. Pero yo tenía claro mi apuesta, y esta oportunidad me permitía poder irme con la conciencia tranquila de no dejar en la estacada a mi socio.

La oferta de México me llegó a través de un amigo de mi padre (Jose Ramón), quién no sólo fue de gran ayuda en la búsqueda, si no que me brindaba una red de seguridad muy de agradecer en una aventura como ésta. Desde Madrid tuve dos entrevistas telefónicas con mi actual empresa, pero la última y definitiva tendría lugar en el DF, por lo que en el fondo yo no las tenía todas conmigo cuando me decidí a dar el paso.

A través de unos amigos de la universidad de Madrid, conocí a una chica que había estudiado mi misma carrera y que se encontraba aquí trabajando. Ella no sólo me acogió los primeros días, si no que me presentó a mi grupo actual de amigos. Cuando llegué tenía muy claro que quería abrazar la cultura a la que venía, no quería hacer como otros tantos que sólo se rodean de gente de su país y viven en “pseudo-guetos” de extranjeros. Esto no sólo me resultó muy sencillo en una cultura como la mexicana, que es enormemente hospitalaria con los que vienen de fuera, si no que además obtuve a cambio mucho más de lo que jamás hubiera esperado.

Si bien mi sueldo actual se encuentra -si lo llevamos a euros- en el rango de cuando era becario, esto puede resultar muy engañoso, pues por un lado mi sueldo de becario no era nada típico, y por otro, lo que aquí puedo hacer con él lo hace equivale a como si en Madrid estuviera cobrando entre 1,5 y 2 veces este monto. Pero más importante que eso, yo lo mediría en calidad de vida: me da para vivir tranquilamente sin privarme de nada, y de vez en cuando darme algún homenaje o lujo. Y todo esto sin olvidar que también me ha dado la opción de emanciparme.

Una de las palabras que utilizo siempre al referirme a mi llegada a México es suerte. Llegué a un país del que no conocía a nadie ni nada. Y a las dos/tres semanas llevaba una vida no muy diferente de la que llevo ahora y con la que me encuentro muy feliz.

Otra palabra que utilizo a menudo es actitud. Tengo que reconocer que no tenía ninguna idea preconcebida ni concreta cuando llegué aquí, pero el nivel de riqueza cultural y de la gente te absorbe si te dejas, siendo altamente gratificante y abriendo tu visión ampliamente. El “donde fueres haz lo que vieres” nunca había estado tan lleno de significado para mí.

El día 18 de Marzo hará un año que aterricé en el DF, y el 25 un año que entré a mi actual empresa.

Cuando me preguntan que si echo de menos España, muchas veces me da un poco de apuro reconocer que no. No es que no extrañe a mi familia y amigos, y por suerte Internet ayuda mucho a mantener el contacto con todos ellos (¡si hasta hice un blog para explicarles lo que iba viviendo y aprendiendo en este increíble lugar!). Pero tengo que reconocer que las oportunidades que estoy viviendo en este país –tanto profesionales como personales- no son las que yo –o al menos esa es mi impresión- hubiera tenido si me hubiera quedado.

Hablar con los amigos que se quedaron allí tampoco ayuda a cambiar esta idea. Todos te dicen lo bien que te ven, lo bien que hiciste en salirte de España, que la cosa está muy mal, que cada vez está más difícil… un conjunto de lugares comunes de esta crisis que consigue encogerte el alma, como el cartel que te adjunto o aquel artículo del País de “las ilusiones perdidas”:

(http://elpais.com/diario/2010/10/02/andalucia/1285971726_850215.html)

Para rematar, sólo citar el mejor consejo que me dieron cuando llegué al DF, éste venía de una amiga de la carrera que lleva ya unos años viviendo y trabajando en Chicago: “(…) Y mientras tanto a disfrutar de la ciudad y la experiencia de encontrarte solo en un sitio nuevo. Además de conocer mejor México DF, verás como acabas conociendo mejor a Miguel García!”

Y este es el blog que estoy llevando: http://puroalburguerito.blogspot.com/