1 añito ya (y los que te rondaré morena) alegremente cantando: Viva México cabrones!!!
1 añito ya (y los que te rondaré morena) alegremente cantando: Viva México cabrones!!!
http://www.eluniversal.com.mx/internacional/76907.html
Hola Ana, te cuento un poco mi historia:
Madrid:
Yo soy un chico de Madrid, nací y -hasta venir a México- viví allí toda mi vida. Actualmente tengo 30 años (soy del 82) y estudié la carrera de arquitectura en la Universidad Politécnica de Madrid.
Durante mis años de estudiante, en plena bonanza económica y especialmente del ladrillo, el trabajo abundaba y los becarios dentro de los estudios éramos muy demandados: amparados en contratos del COIE (la bolsa de trabajo de la Politécnica), las empresas sólo cotizaban un 2% de nuestro sueldo, por lo que podían ofrecer condiciones muy interesantes: yo he cobrado entre 900 y 1100 € por trabajar media jornada (5-6 horas). Huelga decir que durante los 3 últimos años de mi carrera (2005-2008) compatibilicé los estudios con trabajos a media jornada, ganando una importante experiencia con una calidad de vida no muy habitual en estudiantes de mi edad de otras carreras.
Como antes te comentaba, eran tiempos muy buenos en el sector de la construcción, y lo habitual era que a través del boca a boca entre amigos, se pidiesen de forma continuada más y más becarios desde los estudios. En una carrera donde además de la experiencia cobra mucha importancia el reparto de responsabilidades (quién visa y firma el proyecto), muchas veces el mismo trabajo lo podía sacar adelante un estudiante de últimos cursos que un titulado en sus primeros años. Si tenemos en cuenta que los segundos operaban habitualmente como autónomos, a igualdad de condiciones las prestaciones para un estudiante eran mucho más atractivas. En muchas ocasiones, sólo la mayor cantidad de horas que podían trabajar, marcaba la diferencia entre un becario y un titulado.
En la traca final de la burbuja no era muy consciente de esto, pero cuando el trabajo empezase a escasear este esquema haría mucho daño dentro del colectivo, sobre todo a los jóvenes que título en mano buscábamos iniciar una nueva etapa profesional.
En 2008 dejé de trabajar para centrarme en mi Proyecto de Fin de Carrera (PFC), el cuál entregué en Enero de 2009. Ya era un arquitecto y tras un par de meses de descanso empecé a pensar qué hacer con mi futuro. Durante los primeros meses y mientras se definían opciones más concretas, me asocié con varios compañeros de la carrera para hacer concursos públicos, tanto nacionales como internacionales. Estas asociaciones se convirtieron a la larga en “Af4 estudio”, que estaba formado por 3 recién titulados y un antiguo jefe de uno de nosotros, que nos apoyaba en concursos donde se tenía que certificar mayor experiencia profesional. Fueron meses de cierta incertidumbre en los que trabajos puntuales nos ayudaban a salir adelante, pero sin dejar mucho para el camino.
Durante el verano, mi socio Alex y yo decidimos apuntarnos a un Master que iniciaría en Octubre, el mío de Gestión de Proyectos (o como se dice de forma más pomposa “Project Management”). En los comienzos del master tuvimos conocimiento de un concurso de vivienda para 19 unifamiliares en Boadilla del Monte -promovido por una cooperativa- y en el que participaban entre otros profesores de nuestro propio master. En Enero de 2010 nos comunicaron que habíamos ganado el concurso, así que los siguientes meses fueron frenéticos: trabajando desde temprano en el proyecto, y asistiendo de 18 a 22 a clase. Era nuestro primer gran trabajo, así que tampoco aspirábamos a hacernos de oro, pero tampoco nos podíamos quejar, pocos arquitectos por debajo de 30 años tenían la posibilidad de hacer una obra de 6500 m2 construidos firmada por ellos. En este caso el trabajar con un arquitecto con algo más de experiencia también fue un importante apoyo, y un empujón definitivo para obtener el encargo.
México:
Yo desde los últimos cursos de carrera siempre había pensado en salir fuera a trabajar, siendo mi primer objetivo Londres. La crisis se encargó de posponer esta inquietud: dos amigos míos estaban en Londres cuando estaba en el tramo final de mi PFC y se tuvieron que volver. Uno porque no encontró trabajo tras 3 meses de búsqueda in situ, otro que tenía trabajo porque le despidieron. El primero de ellos terminó siendo mi socio, con el que hice el master y con quién realicé el proyecto de las viviendas.
Terminando el proyecto de Ejecución de las viviendas, empezamos a notar con toda su crudeza la crisis del sector, resultaba muy difícil encontrar encargos. A esto había que sumar mis ganas de empezar a ganar experiencia en lo que había aprendido en el master, lo que decidí aprovechar para rescatar mis viejas ganas de salir fuera a probar suerte.
Así que empecé a mover el cv. Mis principales objetivos eran Londres, Estados Unidos, México y Dubai (dos grandes si bien de capa caída, y dos emergentes que despuntaban con fuerza, sobre todo la primera). Por suerte para mí, poco antes de conseguir la oferta para México, me llegó una propuesta en Madrid que pasé a mi socio no sin cierto reproche por parte de mis padres, con quienes aún vivía. Pero yo tenía claro mi apuesta, y esta oportunidad me permitía poder irme con la conciencia tranquila de no dejar en la estacada a mi socio.
La oferta de México me llegó a través de un amigo de mi padre (Jose Ramón), quién no sólo fue de gran ayuda en la búsqueda, si no que me brindaba una red de seguridad muy de agradecer en una aventura como ésta. Desde Madrid tuve dos entrevistas telefónicas con mi actual empresa, pero la última y definitiva tendría lugar en el DF, por lo que en el fondo yo no las tenía todas conmigo cuando me decidí a dar el paso.
A través de unos amigos de la universidad de Madrid, conocí a una chica que había estudiado mi misma carrera y que se encontraba aquí trabajando. Ella no sólo me acogió los primeros días, si no que me presentó a mi grupo actual de amigos. Cuando llegué tenía muy claro que quería abrazar la cultura a la que venía, no quería hacer como otros tantos que sólo se rodean de gente de su país y viven en “pseudo-guetos” de extranjeros. Esto no sólo me resultó muy sencillo en una cultura como la mexicana, que es enormemente hospitalaria con los que vienen de fuera, si no que además obtuve a cambio mucho más de lo que jamás hubiera esperado.
Si bien mi sueldo actual se encuentra -si lo llevamos a euros- en el rango de cuando era becario, esto puede resultar muy engañoso, pues por un lado mi sueldo de becario no era nada típico, y por otro, lo que aquí puedo hacer con él lo hace equivale a como si en Madrid estuviera cobrando entre 1,5 y 2 veces este monto. Pero más importante que eso, yo lo mediría en calidad de vida: me da para vivir tranquilamente sin privarme de nada, y de vez en cuando darme algún homenaje o lujo. Y todo esto sin olvidar que también me ha dado la opción de emanciparme.
Una de las palabras que utilizo siempre al referirme a mi llegada a México es suerte. Llegué a un país del que no conocía a nadie ni nada. Y a las dos/tres semanas llevaba una vida no muy diferente de la que llevo ahora y con la que me encuentro muy feliz.
Otra palabra que utilizo a menudo es actitud. Tengo que reconocer que no tenía ninguna idea preconcebida ni concreta cuando llegué aquí, pero el nivel de riqueza cultural y de la gente te absorbe si te dejas, siendo altamente gratificante y abriendo tu visión ampliamente. El “donde fueres haz lo que vieres” nunca había estado tan lleno de significado para mí.
El día 18 de Marzo hará un año que aterricé en el DF, y el 25 un año que entré a mi actual empresa.
Cuando me preguntan que si echo de menos España, muchas veces me da un poco de apuro reconocer que no. No es que no extrañe a mi familia y amigos, y por suerte Internet ayuda mucho a mantener el contacto con todos ellos (¡si hasta hice un blog para explicarles lo que iba viviendo y aprendiendo en este increíble lugar!). Pero tengo que reconocer que las oportunidades que estoy viviendo en este país –tanto profesionales como personales- no son las que yo –o al menos esa es mi impresión- hubiera tenido si me hubiera quedado.
Hablar con los amigos que se quedaron allí tampoco ayuda a cambiar esta idea. Todos te dicen lo bien que te ven, lo bien que hiciste en salirte de España, que la cosa está muy mal, que cada vez está más difícil… un conjunto de lugares comunes de esta crisis que consigue encogerte el alma, como el cartel que te adjunto o aquel artículo del País de “las ilusiones perdidas”:
(http://elpais.com/diario/2010/10/02/andalucia/1285971726_850215.html)
Para rematar, sólo citar el mejor consejo que me dieron cuando llegué al DF, éste venía de una amiga de la carrera que lleva ya unos años viviendo y trabajando en Chicago: “(…) Y mientras tanto a disfrutar de la ciudad y la experiencia de encontrarte solo en un sitio nuevo. Además de conocer mejor México DF, verás como acabas conociendo mejor a Miguel García!”
Y este es el blog que estoy llevando: http://puroalburguerito.blogspot.com/
Huyendo de las olas de frío que azotan Europa, entendí que el último puente era una buena ocasión para regresar a la ciudad de la eterna primavera: Cuernavaca. ¿De qué otra forma enviar mi más sentido apoyo a todos los que –bufanda, orejeras y quince capas de ropa encima- caminaban cual pingüinos por las calles de Madrid? Que se digan muchas cosas, pero que nunca se pueda afirmar que no me solidarizo…
Dicho y hecho, con la ayuda y predisposición de unos amigos, estábamos dándonos baños en la piscina disfrutando del sol y las eternas horas de sufrimiento… Pero como no todo el monte es orégano, y ya iba siendo hora de descubrir otros lugares, Taxco se antojaba una buena opción para mezclar turisteo en nuevos lugares, con otras actividades más relajadas y relajantes.
Taxco es un antiguo pueblito minero de plata, a aproximadamente una hora de Cuernavaca (alejándose del DF). Constituido como uno de los “pueblos mágicos” de la Secretaría de Turismo, digo antiguo pueblo minero en el sentido de que actualmente apenas se desarrolla ya esa actividad, lo cuál no es de extrañar si tenemos en cuenta que es el centro minero más antiguo del continente.
Una de las primeras características que el visitante aprecia según se acerca por la carretera, es la importante pendiente en la que se desarrolla la ciudad, dando casi la imagen de casas descolgadas de la empinada ladera. Esto es un importante atractivo sólo contrastado con los incómodos calores que le asaltan a uno según intenta recorrerla. Especialmente si se busca llegar hasta la estatua del Cristo, que al más puro estilo del Cristo Redentor de Río -sólo que más pequeño y más rosa- se ubica en uno de los puntos más elevados, desde donde se puede disfrutar de una increíble panorámica de la ciudad.
Otro elemento notable es su arquitectura típica: con paredes pintadas de blanco y celosías formadas con las mismas tejas que cubren sus tejados. Si no fuera porque siempre hay que tener mucho cuidado con las comparaciones, diría que era una bonita mezcla entre los pueblos de la sierra de Grazalema (Cádiz) y Béjar (Salamanca).
No es que quiera obviar el elemento que puso a Taxco en el mapa mundial -que es su trabajado de plata- pero disculpen que uno es hombre disque-discreto y no gusta de semejantes alhajas (ni tiene quién se las demande!).
Siguiendo con el proceso de Mexicanización, y haciendo un poco el guiri, otro de los eventos más cercanos fue asistir al concierto de “Juan Gabriel”: compositor de 62 años que por aquel otro lado del charco se hizo famoso por escribir canciones para grandes del medio como las dos Rocíos (Jurado y Durcal) o la Pantoja. Pero aquí tiene a bien ganado su lugar como uno de los grandes de un estilo del que es estandarte.
El “Divo de Juárez”, que es uno de los apelativos con que se le conoce, siempre ha gozado de fama de ganarse realmente el pan en los conciertos, donde es capaz de meterse al público en el bolsillo por sus temas pegadizos y su facilidad de interactuar con la audiencia (Y después de algo más de dos horas y media, y varios de sus temas más famosos, no seré yo quién ponga en duda dicha afirmación). Esto llega a su culmen en los conciertos de poco aforo típicos de las ferias o “Palenques” (que normalmente venían acompañados de peleas de gallos).
Canciones como “Querida”, “Noa, Noa”, “Se me olvidó otra vez”, o “Así Fue” (que incluyo en la entrada), se mezclaban con el público entregado que abarrotaba el Auditorio Nacional. Después de eso me tocó la experiencia de mi primer bar de “ficheras”, que son bares con banda en directo y señoritas que por 10 pesos te conceden un baile… pero eso será para otra entrada.
Saludos desde los templados climas mexicanos!
P.D. Y aqui está el güerito estrenando versión 3.0! Con Garibaldazo incluído
Después de un largo tiempo en el que el trabajo me ha tenido alejado del blog, he buscado un ratillo para poder relatar la experiencia que es estar en México durante el día de muertos:
Anterior a la llegada de los españoles, esta tradición que a día de hoy se podría pensar que compite con el Halloween americano (aunque quizá no tanto a juzgar por esta encuesta), fue declarada hace tiempo Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Celebrada el día 2 de noviembre -un día después del día de todos los santos-, su principal característica y seguramente la que ha llamado más la atención internacionalmente es la forma en que la cultura mexicana en general, pero particularmente en este día, se relaciona con la muerte de forma desenfadada y festiva:
Por un lado se aprecia claramente en la representación de la muerte o Catrina (a quién siempre se relaciona con las ocasiones importantes) como una señora alegre, vestida de manera elaborada, con ganas de divertirse e incluso de coquetear con los mortales. En este sentido, la imagen más difundida es un grabado de José Guadalupe Posada, cuyo nombre original es “La calavera garbancera”, y que inicialmente surgió como crítica a las personas de sangre indígena que pretendían ser europeos.
La vuelta de tuerca definitiva la dio Diego Rivera en el mural “Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central”, donde la calavera aparece vestida de la manera en que ahora se la suele representar, y acompañada de su creador (Posada). También se atribuye al muralista el uso del término “Catrina” en referencia a la muerte al explicar la obra, nombre que a día de hoy goza de gran popularidad.
Por otro lado, en la visita al cementerio para visitar a los muertos, donde el principal concepto a seguir es que se trata de un día para estar contentos y no para llorarle a los muertos. Las familias se congregan en torno a las tumbas y se llevan consigo comida y bebida para pasar el día, montando una ofrenda donde se depositan aquellas cosas que al difunto más gustaban en vida, y normalmente se termina también cantando sus canciones favoritas, rodeado del resto de vecinos. Es en definitiva un día festivo y alegre que encuentra su ejemplo más típico en la ciudad de Los Mochis (Sinaloa), al noroeste de México.
Entre los rasgos característicos de este día, destaca la profusión de calaveras, ya sea pintadas en las caras de niños y mayores, o en las ofrendas: en su versión cerámica con elaborados diseños y dibujos, o en su más dulce versión: de azúcar! En Aguascalientes existe un festival de Calaveras en la isla de San Marcos, uno de los lugares más bonitos y típicos para celebrar el 2 de noviembre.
También es un goloso acompañamiento el pan de muertos, de imagen muy característica, y de sabor similar al del roscón de reyes (desprovisto eso día de cualquier decoración que no sea el azucar).
Y para dotar de color esta celebración, qué más característico que la flor del Cempasúchil, que con su color anaranjado cubre altares, tumbas y en general cada superficie verde de la ciudad. Tampoco pueden faltar en este festival cromático los “papeles picados” de papel couche.
Un sitio muy especial para pasar el día en el DF es la Ciudad Universitaria, donde cada año se construye una megaofrenda en la plaza de “las islas”, centro neurálgico del campus. Este año el tema era un homenaje a Jorge Luis Borges, y era una gozada ver los distintos altares que cada universidad ofrendaba en un lugar tan bonito y rodeado de edificios tan interesante y representativos.
También en estas fechas tuvo lugar el 5º concurso de alebrijes monumentales del MAP (Museo de Arte Popular). El alebrije es una artesanía mexicana de papel o madera, típica de Oaxaca y que representa animales imaginarios pintados con colores alegres y vibrantes. Su invención se achaca a Pedro Linares López, quien al borde de la muerte y muy enfermo, dice que soño estar en un bosque donde estos seres lo acompañaron de camino de vuelta mientras le gritaban: “alebrijes, alebrijes”.
Como podéis ver, han sido unos días coloridos, interesantes, pero sobre todo muy típicos de esta tierra en la que poco a poco voy acumulando meses (ya van más de 7!). Y esperemos que aún por mucho tiempo.
Un saludo a todos y hasta la próxima entrada del blog, que me voy a ver a Sabina!
México celebra sus 201 años de independencia: el día 15 de Septiembre a la noche, el presidente de la República sale al balcón del Zócalo, y a voz en grito proclama: ¡Viva México! ¡Viva México! ¡Viva México!
Para los mexicanos representa un gran día, del que el año pasado además celebraron el bicentenario, por lo que la ciudad desde varios días antes se viste de gala y se prepara para festejar por todo lo alto. El zócalo, plaza principal en torno a la cual se organizan los edificios más representativos de la ciudad y el país, se llena de gente en un ambiente festivo que, motivos políticos e históricos aparte, tiene a mi modo de entenderlo, un gran parecido en la forma en que la gente lo vive con la celebración de las campanadas en la Puerta del Sol.
Y es en ese clima, con la ciudad engalanada y llena hasta los topes, ¡en el que fueron a aterrizar mis padres de visita! Por suerte para ellos, pudimos contemplar tan importante evento desde un balcón de lujo (al más puro estilo Ramonchu-Igartiburu, siguiendo con el paralelismo), y que cuando amainaba la lluvia permitía subir a la azotea a disfrutar de los fuegos artificiales. Gracias de nuevo Alba/Olivia/Víctor, queé oportunidad única e inolvidable nos ofrecisteis.
Además de las celebraciones patrióticas, también hubo tiempo para ir de visita y conocer nuevos sitios más allá del D.F., en esta ocasión tocó el tándem Cholula/Puebla, plagado como no podía ser de otra forma de iglesias:
En la carretera de camino a Cholula, uno de los puntos más interesantes son las increíbles vistas de los volcanes Popocatépetl e Iztaccihuatl (o mujer dormida), sobre todo porque del primero aún se puede ver casi a diario un pequeño reguero de humo que se escapa entre la nieve de la cúspide, muestra viva de su activo presente que más de un susto ha dado.
En Cholula es visita obligada el Santuario de Los Remedios, que se encuentra edificado sobre la gran pirámide de Tlachihualtepetl, considerada la más grande del mundo por volumen. Si bien es cierto que en los alrededores aún quedan reminiscencias a modo de ruinas, de esta gran pirámide por desgracia ya apenas se puede apreciar nada, puesto que la humedad y vegetación han hecho que el aspecto que da es el de un gran cerro, sobre el que se asienta la ermita en el lugar antes ocupado por el Teocalli de la divinidad prehispánica. Muy cerca de allí se encuentra el templo de Santa María Tonantzintla, donde los indígenas modelaron las yeserías con iconografías mexicanistas compuesta de ángeles morenos, niños con penachos, frutos tropicales y mazorcas de maíz. Esta decoración es el mayor atractivo del templo por su gran singularidad.
Puebla por su parte es conocida por ser una ciudad con una elevada concentración de iglesias, de entre las cuales destaca especialmente su Catedral, que es seguramente una de las más bellas de toda la República. De estilo herreriano, es el primer “centro suntuoso que bajo buenos diseños” se hizo en América, adelantándose por 4 años a Metropolitana de México. Dando vueltas por la ciudad también hubo tiempo para probar el típico mole poblano con pollo o dar una vuelta por su zócalo y mercados, disfrutando de las fachadas adornadas con ladrillo y azulejos de cerámica de Talavera, muy típicos ambos de la zona, donde abundan los hornos cerámicos a lo largo de las carreteras.
Y como no podía ser de otro modo para este pantagruélico personaje, no faltaron las más variadas rutas por la extensa y siempre rica gastronomía de México: desde los escamoles hasta los chiles en nogada (que ahora se encuentran en plena temporada), pasando por los mariscos, tamales, moles… todo ello regado con mezcales, tequilas y margaritas.
Días interesantes para moverse por México pues, y aprender un poco más de su interesante y apretada historia. Movido por la fuerte carga histórica de estos días pasados, ahora de hecho me encuentro leyendo un par de libros de su historia (uno novelado sobre la conquista, y uno de historia completa (resumida)), así que en breve quién sabe, quizá este güerito pueda ofrecer un buen resumen de esta apasionante historia que tanto tiene que ver con la forma en que la gente de aquí entiende la vida, con sus actitudes y costumbres.
De nuevo muchas gracias a todos los que ayudaron a preparar y mejorar la visita de mis padres, se han ido con un gran sabor de boca y a buen seguro ganas de volver. Y un abrazo para todos en esta nueva entrada del Puro Albur.
Hola a todos, hoy seré bastante breve pues tengo que ultimar los preparativos para una nueva visita que llega en breve al D.F., pero no quería pasar por alto que este fin de semana por fin me he dado el primer baño de la temporada (que ya tocaba).
Acompaño la entrada de un video relajadito de una cover de Bob Dylan sobre el destino: Acapulco. La canción es relajadita, como la dinámica del fin de semana en si: mucho solecito, mucho agua y mucho, mucho, mucho de sufrir… a todas horas!
El destino fue Punta Diamante, última ampliación que ha tenido la conocida zona turística que en entre los 60’s y los 70’s fue destino ineludible para la Jet. Si bien la zona de la bahía -implantación original- tiene una extraña mezcla que bien podría ser un híbrido entre Benidorm y San Sebastián (pero no entraré en detalles por miedo a represalias, jejeje), en Punta Diamante se busca mantener en la mayor medida de lo posible esa sensación de que el mar es lo único que verdaderamente debería importar, retroalimentando esa imagen paradisiaca y pseudo(anti)natural de entorno virgen, pero con todas las comodides imaginables.
Valga decir que fue un buen fin de semana, que me he traído unas buenas panorámicas e historias (y un tono rojizo precioso en la piel) y que habrá que repetir.
Adjunto una imagen 360, que queda bien chingona. Un saludo!